jueves, 2 de noviembre de 2017

¡Ayúdenos a alabar al Señor!

     Decía el entonces Cardenal Ratzinger: Para que hoy la fe pueda crecer tenemos que llevar nosotros mismos a los hombres y mujeres con que nos cruzamos a entrar en contacto con la belleza”.La auténtica belleza salvará al mundo”.

     A lo largo de la historia, la Santa Iglesia Católica desarrolló, por los méritos de la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, el arte sacro, que tanto bien hizo a las almas.


     Innumerables santos hablaron sobre la belleza, y de modo especial sobre la belleza en las iglesias y en la liturgia.

     Uno de ellos fue el gran San Francisco de Asís.

     Sus últimas palabras no fueron sobre la pobreza, ni sobre los pobres, fueron sobre la Eucaristía.

     El Santo de Asís quería ser pobre entre los pobres y a la pobreza la tomó por esposa, pero para Dios no había nada que fuese suficiente:
- compraba ricos cálices y vasos sagrados para enviarlos a las iglesias.
- se indignaba si los manteles, –sí, los manteles del altar–, sobre los que estaría el Señor estaban sucios.
- no permitía riquezas en los conventos, el único oro (material precioso) que entraba era para todo lo dedicado al sacrificio, y lo exigía.


«Sean preciosos los cálices, corporales, ornamentos del altar y todo lo que sirve para el sacrificio» (1CtaCus, 3)

     Siguiendo ese ejemplo, y al carisma propio de los Heraldos del Evangelio – Evangelizar por medio de la belleza- es que venimos pedir vuestra ayuda.

     Con el intuito de siempre mejorar, sobre todo en lo tenga que ver con el culto, estamos con el proyecto de confeccionar nuevos bancos para la capilla del Centro Juvenil Heraldos Madrid, y para eso ¡necesitamos de su aportación!

     Si cada uno ponemos nuestro granito de arena, en breve tendremos una montaña…

     Ya tenemos el diseño preparado y contamos con una parte del dinero, pero todavía nos falta…


     Ayúdenos usted también a llevar más almas a Dios por medio de la belleza.  

Es solo pulsar el botón abajo donde dice “Donar” y ejercitar su generosidad. 




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